Reacción a lectura de Tesis de Asturias
La lectura de la tesis de
Miguel Angel Asturias me sorprendió continuamente por la forma cruda que aborda
el problema social del indio en Guatemala, precisamente el título de su requisito
de graduación.
Trato de ubicarme en el
entorno y pienso en un joven de 23 años, brillante con la pluma, con osadía
propia de su edad y con la seguridad de tener la respuesta para cualquier
problema que el mundo pudiera presentar. Aunque también se me ocurre un
estudiante de Derecho a punto de graduarse y que sabe que lo que escriba no
será rebatido por quien tenga a bien examinar su tesis.
Me confundo al leer las
biografías de Asturias en las que se refieren a él como “un conocedor de la
cosmovisión maya que está asentado en un profundo y auténtico pensamiento
mágico y que atrapa en sus relatos”. Una de dos, con los años cambió y bastante,
o muchos de los que escribieron biografías suyas no leyeron nunca esta exposición.
Me inclino por la primera.
Miguel Ángel Asturias
realiza una descripción cruda y despectiva del indígena que hace que se le
perciba como racista, aunque más adelante justifica sus imágenes como producto
de la colonia y del salvajismo de los conquistadores. Finalmente propone sus soluciones
para el problema social del indio con ideas que hoy sonarían descabelladas.
“¿Hasta cuando esta
diferencia? El indio representa una civilización pasada y el mestizo, o ladino
que le llamamos, una civilización que viene”. Desde las primeras páginas
Asturias deja ver cuál es su propuesta de solución para el problema del
indígena, partiendo de su supuesto que el ladino tiene interés en mejorar y el
indio no. En ese mismo inicio también expresa, con humildad fingida, que “esta
tesis no llega a vislumbrar siquiera la resolución del problema y se conforma con haber penetrado a las sombras que lo
envuelven”. Si digo humildad fingida es porque en las últimas páginas exclama
sus soluciones con vehemente seguridad: “voy a exponer los medios que deben
emplearse para salvar a estos numerosos organismos sociales que forman
elementos de mucha importancia en la vida nacional”.
Si bien describe al indígena
peyorativamente, también tiene momentos para admirarle: “entre los indios
encontramos una organización admirable” o “el orden presidía sus actividades.
Habían reglamentado hasta el derecho de rebelión”, y una última: “sus
conocimientos prácticos habían avanzado mucho. Existen botánicos y zoólogos que
poseían los secretos de plantas medicinales cuyo valor curativo se ignora en
nuestro tiempo”. Lo anterior revela que también es capaz de reconocer los
valores y cualidades entre la población nativa.
Dedica un capítulo a la
época colonial en el que, sin decirlo explícitamente, culpa de todos los males
y desgracias al indio al conquistador español: “Los indios fueron sometidos a
la más dura esclavitud. En nombre de un dios que ellos desconocían, se botaron
sus altares, sus ídolos y templos; a un Rey extraño se sometieron sus Reyes, y
la codicia vergonzante de los blancos le dio valor al oro que ellos
despreciaban”. También se refiere a las luchas de la conquista y como provocaron
hambre y enfermedades y convirtieron tierras fértiles en desiertos.
De alguna forma justifica a
los españoles cuando hace ver que la idea que ellos tenían de los habitantes de
estas tierras era la de animales.
Resume el capítulo colonial
de nuestra historia como uno lleno de injusticias, violencias e imposiciones.
La época independiente no es
mucho mejor pues se trata de “una independencia de la minoría para la minoría”.
Para el indio representó solamente un cambio de amo.
Su resumen: la época
prehispánica, favorable al indio. Después, sirviente del cura.
Luego Asturias hace una dura
y cruel descripción de cómo es el indio y su entorno. Algunos de esos cuadros
siguen siendo actuales para nuestra vergüenza.
La pregunta, recordando que
la pregunta es más importante que la respuesta, es: ¿no ha sido el indígena
capaz de cambiar o no han cambiado las condiciones y su entorno? Y cuando habla
de las degeneraciones físicas, me pregunto: ¿son esas características
inherentes al indígena o producto de las circunstancias en las que vive?
El Estado también recibe su
parte cuando le dice que su “organización tiene por base la inmoralidad, está
fuera de todo derecho, fuera de la civilización y comete contra la humanidad el
más grave delito”
Sus soluciones las divido en
moderadas y extremas. Las primeras son aquellas en que sugieren la educación y
la higienización, pero luego aclara que no son suficientes y surgen las que
clasifico como extremas. “Hace falta sangre nueva, corrientes que resarzan la
fatiga de sus sistemas, vida que bulla pujante y armoniosa.” Y entre sus más
racistas líneas: “los hijos de alemán e india son robustos, bien dotados y en
cuanto al aspecto físico, desde el punto de vista estético, no puede pedirse
más.”
Este me parece que es el
Miguel Angel Asturias joven y retador. Habrá que leerle más para conocerle
bien.
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