jueves, 12 de abril de 2012


Reacción a lectura de Tesis de Asturias

La lectura de la tesis de Miguel Angel Asturias me sorprendió continuamente por la forma cruda que aborda el problema social del indio en Guatemala, precisamente el título de su requisito de graduación.

Trato de ubicarme en el entorno y pienso en un joven de 23 años, brillante con la pluma, con osadía propia de su edad y con la seguridad de tener la respuesta para cualquier problema que el mundo pudiera presentar. Aunque también se me ocurre un estudiante de Derecho a punto de graduarse y que sabe que lo que escriba no será rebatido por quien tenga a bien examinar su tesis.

Me confundo al leer las biografías de Asturias en las que se refieren a él como “un conocedor de la cosmovisión maya que está asentado en un profundo y auténtico pensamiento mágico y que atrapa en sus relatos”. Una de dos, con los años cambió y bastante, o muchos de los que escribieron biografías suyas no leyeron nunca esta exposición. Me inclino por la primera.

Miguel Ángel Asturias realiza una descripción cruda y despectiva del indígena que hace que se le perciba como racista, aunque más adelante justifica sus imágenes como producto de la colonia y del salvajismo de los conquistadores. Finalmente propone sus soluciones para el problema social del indio con ideas que hoy sonarían descabelladas.

“¿Hasta cuando esta diferencia? El indio representa una civilización pasada y el mestizo, o ladino que le llamamos, una civilización que viene”. Desde las primeras páginas Asturias deja ver cuál es su propuesta de solución para el problema del indígena, partiendo de su supuesto que el ladino tiene interés en mejorar y el indio no. En ese mismo inicio también expresa, con humildad fingida, que “esta tesis no llega a vislumbrar siquiera la resolución del problema y se conforma  con haber penetrado a las sombras que lo envuelven”. Si digo humildad fingida es porque en las últimas páginas exclama sus soluciones con vehemente seguridad: “voy a exponer los medios que deben emplearse para salvar a estos numerosos organismos sociales que forman elementos de mucha importancia en la vida nacional”.

Si bien describe al indígena peyorativamente, también tiene momentos para admirarle: “entre los indios encontramos una organización admirable” o “el orden presidía sus actividades. Habían reglamentado hasta el derecho de rebelión”, y una última: “sus conocimientos prácticos habían avanzado mucho. Existen botánicos y zoólogos que poseían los secretos de plantas medicinales cuyo valor curativo se ignora en nuestro tiempo”. Lo anterior revela que también es capaz de reconocer los valores y cualidades entre la población nativa.

Dedica un capítulo a la época colonial en el que, sin decirlo explícitamente, culpa de todos los males y desgracias al indio al conquistador español: “Los indios fueron sometidos a la más dura esclavitud. En nombre de un dios que ellos desconocían, se botaron sus altares, sus ídolos y templos; a un Rey extraño se sometieron sus Reyes, y la codicia vergonzante de los blancos le dio valor al oro que ellos despreciaban”. También se refiere a las luchas de la conquista y como provocaron hambre y enfermedades y convirtieron tierras fértiles en desiertos.

De alguna forma justifica a los españoles cuando hace ver que la idea que ellos tenían de los habitantes de estas tierras era la de animales.

Resume el capítulo colonial de nuestra historia como uno lleno de injusticias, violencias e imposiciones.

La época independiente no es mucho mejor pues se trata de “una independencia de la minoría para la minoría”. Para el indio representó solamente un cambio de amo.

Su resumen: la época prehispánica, favorable al indio. Después, sirviente del cura.

Luego Asturias hace una dura y cruel descripción de cómo es el indio y su entorno. Algunos de esos cuadros siguen siendo actuales para nuestra vergüenza.

La pregunta, recordando que la pregunta es más importante que la respuesta, es: ¿no ha sido el indígena capaz de cambiar o no han cambiado las condiciones y su entorno? Y cuando habla de las degeneraciones físicas, me pregunto: ¿son esas características inherentes al indígena o producto de las circunstancias en las que vive?

El Estado también recibe su parte cuando le dice que su “organización tiene por base la inmoralidad, está fuera de todo derecho, fuera de la civilización y comete contra la humanidad el más grave delito”

Sus soluciones las divido en moderadas y extremas. Las primeras son aquellas en que sugieren la educación y la higienización, pero luego aclara que no son suficientes y surgen las que clasifico como extremas. “Hace falta sangre nueva, corrientes que resarzan la fatiga de sus sistemas, vida que bulla pujante y armoniosa.” Y entre sus más racistas líneas: “los hijos de alemán e india son robustos, bien dotados y en cuanto al aspecto físico, desde el punto de vista estético, no puede pedirse más.”

Este me parece que es el Miguel Angel Asturias joven y retador. Habrá que leerle más para conocerle bien.








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