RESUMEN
El
término seguridad es tan relativo como el de paz y guerra, se concibe desde la
relatividad de quien la vive. A pesar de cualquier relatividad es innegable que
aflora como uno de los principales, si no el que más, asuntos que requieren la
atención inmediata de las nuevas autoridades, prueba de ello es que ocupa el
número uno dentro del plan de gobierno 2012-2016. La relación entre maras e
inseguridad brota sin necesidad de un análisis profundo.
Este trabajo pretende hacer un estudio
de la situación de las maras o pandillas y presentar formas de lidiar con ellas
y encontrar salidas a esta problemática con la que convivimos todos, no sólo el
gobierno, no sólo las pandillas; al final todos somos víctimas.
INTRODUCCIÓN
El plan de Gobierno del
Partido Patriota, llamado Agenda de Cambio 2012-2016, está estructurado en base
a 5 ejes. El primero de ellos está titulado: Seguridad Democrática y Justica.
El numeral 2 de de ese eje se refiere a neutralizar el crimen organizado, maras
y delincuencia común. Al hablar de seguridad inmediatamente salta en nuestro
pensamiento el sector mayoritario de nuestra sociedad que es la juventud y de
ahí a las maras, hay sólo un paso.
El fenómeno de estos
grupos, por su propio peso, debe ocupar un lugar preponderante en la agenda de
seguridad del país y de la región.
Este ensayo persigue hacer
un esbozo sobre el tema de las maras y tratar de responder a la disyuntiva de si
los esfuerzos deben encaminarse a trabajar en el combate frontal de las maras o
bien en su prevención. Ambas cuestiones sumamente complejas, con muchas aristas
por considerar y entendiendo desde ya que no son excluyentes una de la otra,
pero sí puede ser una prominente sobre la otra.
Para introducir el tema
haré una breve reseña del origen de las maras, tal como las conocemos hoy en
Guatemala. Luego, una descripción de las consecuencias en nuestra sociedad
provocadas por la presencia de estos grupos, para entrar al tema de la prevención
y el combate de esta encrucijada. Finalmente algunas conclusiones que pudieran aportar
a esclarecer este dilema.
ORIGEN
Las agrupaciones juveniles
han existido desde que se tiene memoria. En nuestra sociedad los amigos de la
cuadra, del barrio o de la colonia han ocupado un lugar importante en nuestro
desarrollo social. Cuando estos grupos adquieren características
delincuenciales es cuando son llamadas maras o pandillas, dependiendo de la
connotación que a cada uno de estos términos se le dé. Por supuesto hay factores
que facilitan esta transición, como lo son la migración, la exclusión, la desintegración
familiar, la pobreza, la falta de oportunidades, necesidad de aceptación y
sentido de pertenencia, aplicación de políticas represivas y conflictos
armados, por mencionar algunos.
Un hecho que no puede
dejarse de lado es la cantidad de centroamericanos, especialmente salvadoreños
y guatemaltecos, que emigraron a los Estados Unidos de Norteamérica durante y
después del conflicto armado en sus países. En el país del norte se
incorporaron a las pandillas locales, principalmente a la Mara Salvatrucha y a
la 18 (Barrio 18). Al retornar a sus países de origen, incorporaron su
experiencia pandillera a los grupos locales. Estos últimos adoptaron de
inmediato los nuevos patrones y sus nombres también. Los retornados jugaron un
papel clave en la construcción de redes, conformación de “clicas” y el
establecimiento de sistemas de comunicación y de contactos entre las diferentes
agrupaciones.
El comentario de un vecino
del Barrio San Antonio, de la zona 6 capitalina, ilustra esta transición: “Años
atrás existían pandillas que defendían su territorio, estaban sectorizadas por
cuadras que defendía por medio de golpes, mas no con armas de fuego. Después se
fue viendo que dentro de las mismas pandillas se involucraban las drogas, ya
fue cambiando la manera de defenderse, ya había involucradas armas y otras
cosas”.
LAS MARAS Y SU CONEXIÓN CON EL CRIMEN
Se dice con suma facilidad
que las maras son las responsables de los altos índices de violencia del país,
“honor” que comparten con el narcotráfico, además de mencionar repetidas veces
la interconexión entre ambos. La criminalidad asociada a las maras ha generado
en la opinión pública su vinculación con la inseguridad en el país. Sin embargo
se ha comprobado que esta percepción de la comunidad responde a la cobertura de
los medios sobre este tema, ya sea a través de campañas gubernamentales de
políticas de confrontación contra las maras, o bien al amarillismo al presentar
las noticias en las que hay pandilleros involucrados.
Por un lado las
estadísticas oficiales, con sus consabidas carencias, nos muestran número poco
confiables. Por el otro, varias investigaciones han evidenciado el comportamiento
cada vez más violento y organizado de estos grupos. Ya sólo queda el recuerdo de las
tradicionales riñas entre pandillas rivales, ahora se trata de una violencia
cruda y desproporcionada que muestra como estos grupos están regidos por otros
patrones. Ya es permitido robar o atentar contra alguien de su propio barrio y los
ataques a la población civil son tema del día a día. Los valores de solidaridad
y hermandad que se observaron en estas agrupaciones han desaparecido dando
lugar a ejecuciones entre sus propios miembros.
Hay una clara
interrelación entre maras y crímenes, tales como ajusticiamientos internos,
extorsión, sicariato, tráfico de armas, tráfico de drogas, robos, secuestros,
violaciones, robo de carros, etc.
A la manifiesta
criminalización de las pandillas la respuesta generalizada del estado ha sido
la acción represiva, para luego mostrar claramente su incapacidad de cumplir
con su responsabilidad de reinsertar a la población penitenciaria. Basta con
ver que es en las mismas cárceles donde se planifican muchas de las actividades
criminales.
SALIR DE LAS MARAS, ¿UNA POSIBILIDAD
REAL?
El
proceso de ingreso a las maras parece algo sumamente fácil, sencillo y hasta
natural. La salida, por el contrario, se presenta como una decisión muy difícil
y vista desde el punto de vista del pandillero como algo utópico e
inalcanzable; además del hecho de dejar un ambiente en el que se es aceptado,
donde hay amistad e identificación, para ir a uno con pocas oportunidades y en
el que el ex pandillero es rechazado. Según Derek y Lauritsen, “el proceso de
salida es el resultado de madurar y envejecer con el haber estado próximos a
una situación de violencia, que les hizo reconsiderar su filiación”. De aquí
surge lo propuesto por Klein y Maxon de apoyar la asistencia a aquellos que
están considerando su salida de estas agrupaciones.
El marero ve la salida
como algo distante pues entiende que la deserción es penada con la muerte. Sabe
que si se va, debe irse lejos o bien haber hecho méritos dentro de las
pandillas para obtener su salvoconducto. En palabras propias de un ex-marero de la zona
18, hay tres situaciones que se respetan y permiten a un integrante para abandonar
la clica. “1º. La religión. Que te hayas hecho cristiano, de cualquier
religión, pero que sea de verdad. 2º. La familia. Que tengas hijos y/o te hayas
casado y quieras vivir en familia. 3º. Trabajo. Que además de la familia tengas
trabajo y no andes tomando o consumiendo drogas”.
Los testimonios de
ex-mareros evidencian que salir de la pandilla es posible, con más
probabilidades de las que se cree. Algunos lo hacen simplemente abandonando la
pandilla, con sus riesgos; y otros siguiendo las vías ya aceptadas por ellos
mismos. Por supuesto hay casos fatales en los que el precio de la deserción es
la vida misma.
¿COMBATE O PREVENCION?
A través de la
investigación hecha para el presente trabajo, he encontrado más casos de éxito
relacionados a la prevención que al combate frontal o mediante leyes en el enfrentamiento
de este rompecabezas social.
De manera general, no
solamente de parte del estado pero sí como actor principal, los objetivos a
trabajar deben centrarse en la prevención, contención y rehabilitación para
llegar a la erradicación.
En cuanto a la prevención,
el Estado mismo ha promovido varias políticas públicas relativas a la
prevención de la violencia juvenil (SEGEPLAN), entre ellas las siguientes:
·
Política
de protección integral y Plan de Acción Integral Nacional para la Niñez y
Adolescencia de Guatemala (2004-2015)
·
Política
Nacional de la Juventud (2010-2015)
·
Política
Nacional de prevención de la violencia juvenil (2008- )
·
Salud
para la adolescencia y juventud (2003-2012)
·
Política
de Desarrollo Social (2004-2014)
Adicional a estas hay
varias políticas orientadas a la seguridad ciudadana, que también tienen
relación con el tema que nos ocupa, tales como la Política contra las
Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas, el Acuerdo Nacional para el Avance
de la Seguridad y Justicia y la de Seguridad y Estado de Derecho.
Es obvio que en cuanto a
políticas y acuerdos tenemos suficiente, sin embargo los resultados no están a
la vista. La razón de esto puede obedecer a que los esfuerzos no están
coordinados, cada política o acuerdo tiene su propio órgano rector y actúa
independientemente. Sumamos a esto que muchas de estas iniciativas no tienen
reglamento o presupuesto propio.
Por otro lado, existen
varios casos de éxito que muestran una luz al final del túnel. Los detractores
dicen con facilidad que se trata de una gota en el mar, sin embargo estos
programas han evitado que jóvenes ingresen a las maras o bien han rehabilitado
a varios de ellos. Si partimos de la definición de prevención como “cualquier
política que implique que, en el futuro, ocurrirá un número inferior de
crímenes al que hubiese ocurrido en ausencia de esa política” (Sherman et al.
1996), podemos concluir que estos programas han tenido éxito.
A manera ilustrativa
menciono algunos de estos programas a nivel internacional, incluyendo algunos
de Guatemala.
·
Programas
Jóvenes Jóvenes. México. Busca apoyar el desarrollo de programas de
capacitación y educación para los jóvenes y ofrecer a los miembros de pandillas
mayores oportunidades.
·
Inserción
Sociolaboral de Jóvenes en Ilobasco. El Salvador. Busca reducir la violencia en
esa comunidad a través de habilitar a los pandilleros en la reinserción
mediante de un empleo.
·
Programa
Deportes de Medianoche. Brasil. Promueve la capacitación de los jóvenes en
actividades deportivas y recreativas, dirigido hacia el fortalecimiento de
valores culturales.
·
Ayuda
para la Reinserción de Ex Miembros de Pandillas. Canadá. Su objetivo es reducir
la violencia de las pandillas ofreciendo la oportunidad de incrementar sus
habilidades vitales, liderazgo y confianza.
·
Proyectos
Desafío 10 y Desafío 100. Guatemala. Trata de motivar al sector privado para
que se comprometa a apoyar el proceso de transformación de ex miembros de
pandillas desempleados en trabajadores de confianza, teniendo vidas lícitas y
productivas.
·
Red
de Prevención de Pandillas de las Ciudades de California. Estados Unidos. Busca
forjar una red de aprendizaje entre instituciones provenientes de 13 ciudades
de California.
·
Alianza
Joven. Guatemala. Su objetivo es crear Centros de Alcance en comunidades en
riesgo, para que los jóvenes tengan atención, aprendan oficios y tengan
oportunidades de expresión artística y cultural. También ofrecen destatuado a
quienes quieren reiniciar una nueva vida sin el estigma de su manifiesto pasado
por las marcas en su piel.
En mi caso participé
personalmente en el programa Desafío 100, contratando a un ex marero en el
departamento informático de la empresa. El resultado fue positivo para todos,
para él, para la empresa y para todo el personal. Esta persona se retiró de su
trabajo por razones ajenas a su pasado en las maras.
Por el lado de la
contención se han hecho innumerables esfuerzos, no sólo en Guatemala, sino
también en los países vecinos, en la creación de iniciativas o leyes para el
combate a las maras o pandillas. La experiencia de países vecinos como El
Salvador y Honduras nos muestra que políticas represivas o de mano dura no han
dado los resultados esperados, sino lo contrario, han creado sociedades más
violentas.
En Guatemala, el diputado
Gudy Rivera presentó en el 2010 la Iniciativa 4269, que pretende aprobar la Ley
para Prevenir las Actividades de Grupos Ilícitos, Pandillas y Maras. Aún no ha
sido aprobada y pareciera que no es tema de agenda para las próximas semanas. Contiene
una serie de contradicciones con otras leyes y contra el espíritu mismo de la
ley, pues es de carácter penal y no preventivo. Esta propuesta es posterior a 3
mociones presentadas en el Congreso de la República. La primera fue presentada
por Manuel Valdizón en el 2004 y fue llamada Ley Antimaras, proponía instaurar
servicio social como castigo a los infractores, no fue aprobada. En el 2005,
Otto Pérez Molina propuso la Ley para Prevenir, Controlar y Erradicar las
Pandillas Juveniles. El solo hecho de pertenecer a una Mara significaba una pena
de uno a cinco años de prisión. Recibió dictamen desfavorable por incostitucionalidades.
En el 2009, Roberto Villate y otros diputados de Líder propusieron una ley
idéntica a la presentada en el 2004, con el mismo resultado.
CONCLUSIONES
·
Existen
esfuerzos importantes para enfrentar el tema de las maras, sin embargo son
dispersos y no están coordinados, tanto a nivel de Estado como de ONGs. La
tenacidad y mayor esfuerzo debe orientarse desde el liderazgo en coordinar
estas iniciativas y proveerles del marco legal, económico y social para su
desenvolvimiento.
·
Al
final no se trata de una disyuntiva entre hacer un combate frontal a las maras
o trabajar solamente en la prevención, sino una inteligente combinación de
ambas.
·
La
educación, la inclusión y la posibilidad de oportunidades son elementos
fundamentales para la prevención en el ingreso de jóvenes a las maras. La
disponibilidad de espacios para la expresión son también importantes en este
sentido.
·
Se
deben reorientar las políticas dirigidas al tema de tráfico de drogas, robo de
celulares y otros actos criminales para que a los jóvenes no les sea atractivo
y fácil delinquir, principalmente en estos renglones.
·
Crear
conciencia en toda la población sobre temas como la violencia intrafamiliar, la
discriminación y la disparidad de oportunidades para lograr una sociedad más
tolerante e inclusiva. Además de dejar claro que todos somos parte del problema
y todos somos parte de la solución.
·
Las
municipalidades deben tomar un papel más preponderante en el tema de la
prevención, a través de programas que creen oportunidades de desarrollo para
los jóvenes.
·
El
sistema penitenciario debe pasar por una reingeniería para que no sea éste la
culminación de una carrera delictiva en la que el joven delincuente adquiere su
máxima especialización.
·
La
familia, escuela e iglesias juegan un papel muy importante, tanto en la
prevención para que los jóvenes no lleguen a formar parte de las pandillas como
en su posible reinserción, en el caso que ya sean miembros. Por lo que se les
debe dar todo el apoyo necesario para cumplir con este objetivo.
·
Es
necesario contar con estadísticas fiables y actualizadas que sirvan como
medición para evaluar el impacto de las actividades realizadas en la
prevención, contención de las maras, así como en la reinserción de los ex
mareros.
REFERENCIAS
Gino Costa y Carlos Romero.
2009. ¿Qué hacer con las Pandillas? Lima. Ciudad Nuestra.
INTERPEACE. Dictamen
Técnico de la Iniciativa 4269. Guatemala.
POLJUVE. INTERPEACE. Violencia
Juvenil, Maras y Pandillas en Guatemala. Guatemala. 2010
EL PERIODICO. Kenia Reyes.
Critican Propuestas Antipandillas. 15 de septiembre de 2010. Guatemala.
Elin Cecilie Ranum. Instituto
Universitario de Opinión Pública. “Pandillas juveniles transnacionales en
Centroamérica, México y Estados Unidos”.Diagnóstico Nacional Guatemala.
DEMOSCOPIA, S.A. Maras y
pandillas, Comunidad y Policía en Centroamérica
Hallazgos de un estudio
integral. Costa Rica. 2007
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