sábado, 21 de enero de 2012

ANALISIS PLAN DE GOBIERNO 2012-2016. NEUTRALIZACION DE LAS MARAS


RESUMEN



          El término seguridad es tan relativo como el de paz y guerra, se concibe desde la relatividad de quien la vive. A pesar de cualquier relatividad es innegable que aflora como uno de los principales, si no el que más, asuntos que requieren la atención inmediata de las nuevas autoridades, prueba de ello es que ocupa el número uno dentro del plan de gobierno 2012-2016. La relación entre maras e inseguridad brota sin necesidad de un análisis profundo.

Este trabajo pretende hacer un estudio de la situación de las maras o pandillas y presentar formas de lidiar con ellas y encontrar salidas a esta problemática con la que convivimos todos, no sólo el gobierno, no sólo las pandillas; al final todos somos víctimas.



INTRODUCCIÓN



El plan de Gobierno del Partido Patriota, llamado Agenda de Cambio 2012-2016, está estructurado en base a 5 ejes. El primero de ellos está titulado: Seguridad Democrática y Justica. El numeral 2 de de ese eje se refiere a neutralizar el crimen organizado, maras y delincuencia común. Al hablar de seguridad inmediatamente salta en nuestro pensamiento el sector mayoritario de nuestra sociedad que es la juventud y de ahí a las maras, hay sólo un paso.  

El fenómeno de estos grupos, por su propio peso, debe ocupar un lugar preponderante en la agenda de seguridad del país y de la región.

Este ensayo persigue hacer un esbozo sobre el tema de las maras y tratar de responder a la disyuntiva de si los esfuerzos deben encaminarse a trabajar en el combate frontal de las maras o bien en su prevención. Ambas cuestiones sumamente complejas, con muchas aristas por considerar y entendiendo desde ya que no son excluyentes una de la otra, pero sí puede ser una prominente sobre la otra.

Para introducir el tema haré una breve reseña del origen de las maras, tal como las conocemos hoy en Guatemala. Luego, una descripción de las consecuencias en nuestra sociedad provocadas por la presencia de estos grupos, para entrar al tema de la prevención y el combate de esta encrucijada. Finalmente algunas conclusiones que pudieran aportar a esclarecer este dilema.



ORIGEN



Las agrupaciones juveniles han existido desde que se tiene memoria. En nuestra sociedad los amigos de la cuadra, del barrio o de la colonia han ocupado un lugar importante en nuestro desarrollo social. Cuando estos grupos adquieren características delincuenciales es cuando son llamadas maras o pandillas, dependiendo de la connotación que a cada uno de estos términos se le dé. Por supuesto hay factores que facilitan esta transición, como lo son la migración, la exclusión, la desintegración familiar, la pobreza, la falta de oportunidades, necesidad de aceptación y sentido de pertenencia, aplicación de políticas represivas y conflictos armados, por mencionar algunos.

Un hecho que no puede dejarse de lado es la cantidad de centroamericanos, especialmente salvadoreños y guatemaltecos, que emigraron a los Estados Unidos de Norteamérica durante y después del conflicto armado en sus países. En el país del norte se incorporaron a las pandillas locales, principalmente a la Mara Salvatrucha y a la 18 (Barrio 18). Al retornar a sus países de origen, incorporaron su experiencia pandillera a los grupos locales. Estos últimos adoptaron de inmediato los nuevos patrones y sus nombres también. Los retornados jugaron un papel clave en la construcción de redes, conformación de “clicas” y el establecimiento de sistemas de comunicación y de contactos entre las diferentes agrupaciones.

El comentario de un vecino del Barrio San Antonio, de la zona 6 capitalina, ilustra esta transición: “Años atrás existían pandillas que defendían su territorio, estaban sectorizadas por cuadras que defendía por medio de golpes, mas no con armas de fuego. Después se fue viendo que dentro de las mismas pandillas se involucraban las drogas, ya fue cambiando la manera de defenderse, ya había involucradas armas y otras cosas”.



LAS MARAS Y SU CONEXIÓN CON EL CRIMEN



Se dice con suma facilidad que las maras son las responsables de los altos índices de violencia del país, “honor” que comparten con el narcotráfico, además de mencionar repetidas veces la interconexión entre ambos. La criminalidad asociada a las maras ha generado en la opinión pública su vinculación con la inseguridad en el país. Sin embargo se ha comprobado que esta percepción de la comunidad responde a la cobertura de los medios sobre este tema, ya sea a través de campañas gubernamentales de políticas de confrontación contra las maras, o bien al amarillismo al presentar las noticias en las que hay pandilleros involucrados. 

Por un lado las estadísticas oficiales, con sus consabidas carencias, nos muestran número poco confiables. Por el otro, varias investigaciones han evidenciado el comportamiento cada vez más violento y organizado de estos grupos.      Ya sólo queda el recuerdo de las tradicionales riñas entre pandillas rivales, ahora se trata de una violencia cruda y desproporcionada que muestra como estos grupos están regidos por otros patrones. Ya es permitido robar o atentar contra alguien de su propio barrio y los ataques a la población civil son tema del día a día. Los valores de solidaridad y hermandad que se observaron en estas agrupaciones han desaparecido dando lugar a ejecuciones entre sus propios miembros.

Hay una clara interrelación entre maras y crímenes, tales como ajusticiamientos internos, extorsión, sicariato, tráfico de armas, tráfico de drogas, robos, secuestros, violaciones, robo de carros, etc.

A la manifiesta criminalización de las pandillas la respuesta generalizada del estado ha sido la acción represiva, para luego mostrar claramente su incapacidad de cumplir con su responsabilidad de reinsertar a la población penitenciaria. Basta con ver que es en las mismas cárceles donde se planifican muchas de las actividades criminales.



SALIR DE LAS MARAS, ¿UNA POSIBILIDAD REAL?



          El proceso de ingreso a las maras parece algo sumamente fácil, sencillo y hasta natural. La salida, por el contrario, se presenta como una decisión muy difícil y vista desde el punto de vista del pandillero como algo utópico e inalcanzable; además del hecho de dejar un ambiente en el que se es aceptado, donde hay amistad e identificación, para ir a uno con pocas oportunidades y en el que el ex pandillero es rechazado. Según Derek y Lauritsen, “el proceso de salida es el resultado de madurar y envejecer con el haber estado próximos a una situación de violencia, que les hizo reconsiderar su filiación”. De aquí surge lo propuesto por Klein y Maxon de apoyar la asistencia a aquellos que están considerando su salida de estas agrupaciones.

El marero ve la salida como algo distante pues entiende que la deserción es penada con la muerte. Sabe que si se va, debe irse lejos o bien haber hecho méritos dentro de las pandillas para obtener su salvoconducto. En  palabras propias de un ex-marero de la zona 18, hay tres situaciones que se respetan y permiten a un integrante para abandonar la clica. “1º. La religión. Que te hayas hecho cristiano, de cualquier religión, pero que sea de verdad. 2º. La familia. Que tengas hijos y/o te hayas casado y quieras vivir en familia. 3º. Trabajo. Que además de la familia tengas trabajo y no andes tomando o consumiendo drogas”.

Los testimonios de ex-mareros evidencian que salir de la pandilla es posible, con más probabilidades de las que se cree. Algunos lo hacen simplemente abandonando la pandilla, con sus riesgos; y otros siguiendo las vías ya aceptadas por ellos mismos. Por supuesto hay casos fatales en los que el precio de la deserción es la vida misma.



¿COMBATE O PREVENCION?



A través de la investigación hecha para el presente trabajo, he encontrado más casos de éxito relacionados a la prevención que al combate frontal o mediante leyes en el enfrentamiento de este rompecabezas social.

De manera general, no solamente de parte del estado pero sí como actor principal, los objetivos a trabajar deben centrarse en la prevención, contención y rehabilitación para llegar a la erradicación.

En cuanto a la prevención, el Estado mismo ha promovido varias políticas públicas relativas a la prevención de la violencia juvenil (SEGEPLAN), entre ellas las siguientes:

·       Política de protección integral y Plan de Acción Integral Nacional para la Niñez y Adolescencia de Guatemala (2004-2015)

·       Política Nacional de la Juventud (2010-2015)

·       Política Nacional de prevención de la violencia juvenil (2008-   )

·       Salud para la adolescencia y juventud (2003-2012)

·       Política de Desarrollo Social (2004-2014)

Adicional a estas hay varias políticas orientadas a la seguridad ciudadana, que también tienen relación con el tema que nos ocupa, tales como la Política contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas, el Acuerdo Nacional para el Avance de la Seguridad y Justicia y la de Seguridad y Estado de Derecho.

Es obvio que en cuanto a políticas y acuerdos tenemos suficiente, sin embargo los resultados no están a la vista. La razón de esto puede obedecer a que los esfuerzos no están coordinados, cada política o acuerdo tiene su propio órgano rector y actúa independientemente. Sumamos a esto que muchas de estas iniciativas no tienen reglamento o presupuesto propio.

Por otro lado, existen varios casos de éxito que muestran una luz al final del túnel. Los detractores dicen con facilidad que se trata de una gota en el mar, sin embargo estos programas han evitado que jóvenes ingresen a las maras o bien han rehabilitado a varios de ellos. Si partimos de la definición de prevención como “cualquier política que implique que, en el futuro, ocurrirá un número inferior de crímenes al que hubiese ocurrido en ausencia de esa política” (Sherman et al. 1996), podemos concluir que estos programas han tenido éxito.

A manera ilustrativa menciono algunos de estos programas a nivel internacional, incluyendo algunos de Guatemala.

·       Programas Jóvenes Jóvenes. México. Busca apoyar el desarrollo de programas de capacitación y educación para los jóvenes y ofrecer a los miembros de pandillas mayores oportunidades.

·       Inserción Sociolaboral de Jóvenes en Ilobasco. El Salvador. Busca reducir la violencia en esa comunidad a través de habilitar a los pandilleros en la reinserción mediante de un empleo.

·       Programa Deportes de Medianoche. Brasil. Promueve la capacitación de los jóvenes en actividades deportivas y recreativas, dirigido hacia el fortalecimiento de valores culturales.

·       Ayuda para la Reinserción de Ex Miembros de Pandillas. Canadá. Su objetivo es reducir la violencia de las pandillas ofreciendo la oportunidad de incrementar sus habilidades vitales, liderazgo y confianza.

·       Proyectos Desafío 10 y Desafío 100. Guatemala. Trata de motivar al sector privado para que se comprometa a apoyar el proceso de transformación de ex miembros de pandillas desempleados en trabajadores de confianza, teniendo vidas lícitas y productivas.

·       Red de Prevención de Pandillas de las Ciudades de California. Estados Unidos. Busca forjar una red de aprendizaje entre instituciones provenientes de 13 ciudades de California.

·       Alianza Joven. Guatemala. Su objetivo es crear Centros de Alcance en comunidades en riesgo, para que los jóvenes tengan atención, aprendan oficios y tengan oportunidades de expresión artística y cultural. También ofrecen destatuado a quienes quieren reiniciar una nueva vida sin el estigma de su manifiesto pasado por las marcas en su piel.

En mi caso participé personalmente en el programa Desafío 100, contratando a un ex marero en el departamento informático de la empresa. El resultado fue positivo para todos, para él, para la empresa y para todo el personal. Esta persona se retiró de su trabajo por razones ajenas a su pasado en las maras.

Por el lado de la contención se han hecho innumerables esfuerzos, no sólo en Guatemala, sino también en los países vecinos, en la creación de iniciativas o leyes para el combate a las maras o pandillas. La experiencia de países vecinos como El Salvador y Honduras nos muestra que políticas represivas o de mano dura no han dado los resultados esperados, sino lo contrario, han creado sociedades más violentas.

En Guatemala, el diputado Gudy Rivera presentó en el 2010 la Iniciativa 4269, que pretende aprobar la Ley para Prevenir las Actividades de Grupos Ilícitos, Pandillas y Maras. Aún no ha sido aprobada y pareciera que no es tema de agenda para las próximas semanas. Contiene una serie de contradicciones con otras leyes y contra el espíritu mismo de la ley, pues es de carácter penal y no preventivo. Esta propuesta es posterior a 3 mociones presentadas en el Congreso de la República. La primera fue presentada por Manuel Valdizón en el 2004 y fue llamada Ley Antimaras, proponía instaurar servicio social como castigo a los infractores, no fue aprobada. En el 2005, Otto Pérez Molina propuso la Ley para Prevenir, Controlar y Erradicar las Pandillas Juveniles. El solo hecho de pertenecer a una Mara significaba una pena de uno a cinco años de prisión. Recibió dictamen desfavorable por incostitucionalidades. En el 2009, Roberto Villate y otros diputados de Líder propusieron una ley idéntica a la presentada en el 2004, con el mismo resultado.



CONCLUSIONES



·       Existen esfuerzos importantes para enfrentar el tema de las maras, sin embargo son dispersos y no están coordinados, tanto a nivel de Estado como de ONGs. La tenacidad y mayor esfuerzo debe orientarse desde el liderazgo en coordinar estas iniciativas y proveerles del marco legal, económico y social para su desenvolvimiento.

·       Al final no se trata de una disyuntiva entre hacer un combate frontal a las maras o trabajar solamente en la prevención, sino una inteligente combinación de ambas.

·       La educación, la inclusión y la posibilidad de oportunidades son elementos fundamentales para la prevención en el ingreso de jóvenes a las maras. La disponibilidad de espacios para la expresión son también importantes en este sentido.

·       Se deben reorientar las políticas dirigidas al tema de tráfico de drogas, robo de celulares y otros actos criminales para que a los jóvenes no les sea atractivo y fácil delinquir, principalmente en estos renglones.

·       Crear conciencia en toda la población sobre temas como la violencia intrafamiliar, la discriminación y la disparidad de oportunidades para lograr una sociedad más tolerante e inclusiva. Además de dejar claro que todos somos parte del problema y todos somos parte de la solución.

·       Las municipalidades deben tomar un papel más preponderante en el tema de la prevención, a través de programas que creen oportunidades de desarrollo para los jóvenes.

·       El sistema penitenciario debe pasar por una reingeniería para que no sea éste la culminación de una carrera delictiva en la que el joven delincuente adquiere su máxima especialización.

·       La familia, escuela e iglesias juegan un papel muy importante, tanto en la prevención para que los jóvenes no lleguen a formar parte de las pandillas como en su posible reinserción, en el caso que ya sean miembros. Por lo que se les debe dar todo el apoyo necesario para cumplir con este objetivo.

·       Es necesario contar con estadísticas fiables y actualizadas que sirvan como medición para evaluar el impacto de las actividades realizadas en la prevención, contención de las maras, así como en la reinserción de los ex mareros.



REFERENCIAS



Gino Costa y Carlos Romero. 2009. ¿Qué hacer con las Pandillas? Lima. Ciudad Nuestra.



INTERPEACE. Dictamen Técnico de la Iniciativa 4269. Guatemala.



POLJUVE. INTERPEACE. Violencia Juvenil, Maras y Pandillas en Guatemala. Guatemala. 2010



EL PERIODICO. Kenia Reyes. Critican Propuestas Antipandillas. 15 de septiembre de 2010. Guatemala.



Elin Cecilie Ranum. Instituto Universitario de Opinión Pública. “Pandillas juveniles transnacionales en Centroamérica, México y Estados Unidos”.Diagnóstico Nacional Guatemala.



DEMOSCOPIA, S.A. Maras y pandillas, Comunidad y Policía en Centroamérica

Hallazgos de un estudio integral. Costa Rica. 2007














No hay comentarios:

Publicar un comentario